El ángel con manual oculto
Yo no soy de esos tipos que van por la vida improvisando en el amor.
Más bien todo lo contrario: soy bastante serio. De los que creen en su palabra, en los procesos, y en esa idea obstinada de que si uno hace las cosas bien, en algún momento todo encaja.
En ese momento estaba soltero, había salido de otra historia importante, de esas que casi terminan en casamiento… aunque “casi” es una palabra que debería venir con advertencia. Algún día contaré esa parte de mi vida que incluye cosas como enterarme prácticamente de la fecha de mi propia boda. Sí, así de literal. Aunque esa es otra historia para otro día.
Pero volvamos con la mujer que inspira este blog. Para este relato vamos a llamar a la protagonista María Cornelia. No por anonimato solamente… también por razones creativas que se van a entender más adelante, aunque por un lado rima con su nombre.
La conocí en el trabajo. Yo tenía un cargo alto, todo bastante ordenado, bastante bajo control. Rutina de oficina, decisiones, responsabilidades… nada que hiciera pensar que algo interesante podía pasar ahí.
Hasta que llegó ella.
Nueva. Discreta. De esas presencias que no hacen ruido, no se vestía de manera provocativa, y hasta se veía tímida. Nada de excesos, nada evidente. Casi perfecta para el tipo de error que uno no ve venir.
Y ahí hice lo que hago siempre cuando algo me llama la atención: lo interpreté. La idealicé.
Empecé a verla más seguido de lo que el azar justifica. Esas coincidencias que uno finge no notar. Y sin que pasara nada, ya estaba pasando algo entre nosotros, realmente algo abstracto.
Dos años menor que yo. Cuando hablábamos, ella se mostraba como alguien que no iba estar en nada raro.
Hasta que un día dejé de analizar, dejé de postergar y simplemente dije lo que no suelo decir tan fácil: Le dije que me gustaba... y me correspondió.
Así empezó esta historia, una historia que ya lleva siete años, y a esta altura ya no creo que lleguemos a 8 años juntos.
Comentarios
Publicar un comentario