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Mostrando entradas de abril, 2026

Empezó uno de sus peores engaños

Como dije en la publicación anterior, a medida que salíamos ella comenzó a mostrar un comportamiento indeseable frente a mí. Bueno, en el trabajo, en ese momento, ella y yo ya trabajábamos en la misma oficina. Ese comportamiento indeseable descripto en la publicación anterior ahora lo llevó al trabajo. En la oficina había una compañera que no le gustó mucho nuestra relación y entonces intentó alcahuetear a ambos. Yo, por mi parte, no acepté, y de eso se enteró María Cornelia. Claro, ella no tuvo la misma lealtad hacia mí. Por su parte, esa compañera y ella comenzaron a elegir los compañeros más "lindos" para ellas. Así empezó un cruce de sonrisas y miradas con varios de esos tipos frente a mí, en especial con un chofer que realmente se puso pesado con eso de las miradas y sonrisas. De este tipo hablaré después, en la siguiente publicación, porque realmente con este tipo me engañó de una manera tan horrible, que realmente me duele recordarlo. Imaginate: estás hablando co...

Crónica de un adorno en salidas románticas

Como buen novio responsable —o al menos uno que todavía creía en ese concepto— yo quería hacer lo lógico: salir con mi novia. Y sí, salíamos juntos. El problema es que empecé a descubrir un “detalle” de su comportamiento que hasta ese momento no conocía. Cuando salíamos y aparecía algún hombre en escena, ella no es que lo mirara discretamente nomás, como lo haría una persona infiel que no quiere ser descubierta… no. Más bien lo hacía con bastante convicción. Y si encima el hombre le sonreía, ahí se activaba el modo intercambio cultural: miradas, sonrisas, conexión instantánea… y yo en el medio, interpretando el rol de adorno decorativo. Obviamente, yo hacía lo más predecible en una relación: reclamar. Y ella hacía lo más lógico en una relación "seria": enojarse por el reclamo, decir que yo estaba arruinando todo, y en algunos casos incluso terminar convencida de que el problema era yo. Una dinámica muy moderna, verdad?: yo señalaba lo evidente, y ella lo transformaba en ...

Las víboras me dan la bienvenida a la familia

Desde un principio, la hermana de María Cornelia —una víbora con todas sus letras— decidió que yo merecía un análisis de antecedentes. ¿Y cómo se hace eso en el mundo real? Exacto: Consiguiendo los números de compañeros de trabajo, de esos bien chismosos que nunca fallan cuando se trata de opinar sin saber. Y así empezó todo. Chismes. Uno detrás de otro. Historias que no eran ciertas, versiones creativas de mi persona, y un entusiasmo general por construir una imagen mía que no tenía nada que ver conmigo. Lo curioso es que yo no tenía redes sociales donde exponga mi vida como facebook por ejemplo. Así que, en teoría, no había mucho que “investigar” de mi vida privada. Lo que ella no sabía es que en ese momento yo tenía tres blogs y dos canales de YouTube. O sea, si realmente querían saber cómo era yo… bastaba con preguntar o buscar un poco en google. Pero bueno, cada uno elige su método de investigación. Como decía, empezaron los chismes de los densos. Y yo me enteré de cosas que no so...

Aparece el novio y otras sorpresitas

En algún momento de esta historia apareció un pequeño detalle que en realidad no era tan detalle: el novio. Un novio con el que tenía ocho años de relación. Pero tranquilos, porque según la versión oficial de ella, eso ya estaba terminando… emocionalmente, claro. En la práctica todavía no, pero eso era un tecnicismo nomás. La descripción venía completa: El novio era un tipo sin futuro, sin ambición, económicamente dependiente de ella, incompatible en todos los sentidos posibles. Un retrato tan bien armado que, sin conocerlo, yo ya odiaba al tipo. Porque cuando alguien te explica tan bien por qué algo está mal, uno no suele cuestionar demasiado el resto y eso fue lo que me pasó. La promesa también venía clara: lo iba a dejar y empezar algo conmigo. Algo serio, algo formal. Yo por mi parte estaba ilusionado. Y sí, lo dejó, y yo feliz, encontré un ángel en mi camino, ...me río de mi yo del pasado. Ahora pienso que le hice un favor al tipo, ojalá algún día lea este blog para saber de...

El ángel con manual oculto

 Yo no soy de esos tipos que van por la vida improvisando en el amor. Más bien todo lo contrario: soy bastante serio. De los que creen en su palabra, en los procesos, y en esa idea obstinada de que si uno hace las cosas bien, en algún momento todo encaja. En el amor, siempre busqué estabilidad. Spoiler: el amor tenía otros planes. En ese momento estaba soltero, había salido de otra historia importante, de esas que casi terminan en casamiento… aunque “casi” es una palabra que debería venir con advertencia. Algún día contaré esa parte de mi vida que incluye cosas como enterarme prácticamente de la fecha de mi propia boda. Sí, así de literal. Aunque esa es otra historia para otro día. Pero volvamos con la mujer que inspira este blog. Para este relato vamos a llamar a la protagonista María Cornelia . No por anonimato solamente… también por razones creativas que se van a entender más adelante, aunque por un lado rima con su nombre. La conocí en el trabajo. Yo tenía un cargo alto, t...

Ni tan experto en amor

Siempre me consideré alguien que sabe ganar.  En lo que me propongo, suelo encontrar la forma: con esfuerzo, con cabeza dura o con paciencia, pero las cosas terminan saliendo.  No siempre fácil, pero salen. El problema —o la excepción— fue el amor en mi vida.  Aclaro algo antes de que esto se malinterprete: no estoy escribiendo desde el resentimiento ni desde ninguna etiqueta rara que alguien quiera inventar. Esto no va por ahí. Más bien va por el lado de esas historias donde uno termina en situaciones que, si las mirás desde afuera, te hacen pensar: “esto no estaba en el manual del amor”. Y bueno… parece que a mí me tocó esa edición incompleta.  Con el tiempo me di cuenta de algo curioso: en el amor, yo no era el experto. Yo mismo era el tutorial. Y a veces ni siquiera el tutorial completo.  Voy a ir contando estas historias como me vayan volviendo a la memoria, sin orden al principio. Después las voy a ir acomodando, numerando, como si fueran capítulos de a...