Ni tan experto en amor
Siempre me consideré alguien que sabe ganar.
En lo que me propongo, suelo encontrar la forma: con esfuerzo, con cabeza dura o con paciencia, pero las cosas terminan saliendo.
No siempre fácil, pero salen.
El problema —o la excepción— fue el amor en mi vida.
Aclaro algo antes de que esto se malinterprete: no estoy escribiendo desde el resentimiento ni desde ninguna etiqueta rara que alguien quiera inventar. Esto no va por ahí.
Más bien va por el lado de esas historias donde uno termina en situaciones que, si las mirás desde afuera, te hacen pensar: “esto no estaba en el manual del amor”.
Y bueno… parece que a mí me tocó esa edición incompleta.
Con el tiempo me di cuenta de algo curioso: en el amor, yo no era el experto. Yo mismo era el tutorial. Y a veces ni siquiera el tutorial completo.
Voy a ir contando estas historias como me vayan volviendo a la memoria, sin orden al principio. Después las voy a ir acomodando, numerando, como si fueran capítulos de algo que todavía estoy entendiendo.
Y también voy a ir actualizando lo que pase en el presente, porque este blog nace justamente de eso: de una historia que todavía no terminó, de una relación donde esa mujer está ahí acostada durmiendo en mi cama mientras estoy escribiendo ahora mismo; pero que ya entendí que esta historia merece ser contada.
Aclaro que obviamente no usaré nombres reales, sino que haré juegos de palabras o directamente usaré nombres parecidos.
Comentarios
Publicar un comentario