Algo en su familia no cerraba

Bueno, sigamos con la historia de mi relación con María Cornelia.

En una publicación anterior había hablado de Barny, también de cómo yo estaba decidido a dejarla y de cómo, una vez más, la historia dio un giro… y terminé no dejándola. Es más, terminé ayudándola.

Entonces hice lo que mejor sé hacer: me enfoqué completamente en el caso judicial.
Aclaro, soy abogado.

En ese momento, sinceramente, creí que todo lo anterior ya había quedado atrás. Pero no me voy a adelantar.

Por ese entonces, yo estaba totalmente enfocado en ayudarla. Llegué incluso a exponer mi propio puesto laboral.
Era, básicamente, un caballero defendiendo a su dama en apuros.

(Sí… ya sé cómo suena eso ahora, no se rían).

Con todo esto, empecé a involucrarme cada vez más con su familia.

La familia de víboras… eh! perdón, la familia de ella.

Y hubo algo que no dejaba de llamarme la atención: la total falta de interés de su entorno en lo que le estaba pasando.

Su mamá mostraba una indiferencia llamativa.
Su hermana, en lugar de apoyar, intentó intimidarme para que no me metiera.
Y su hermano… bueno, su hermano ya lo van a conocer, pero digamos que su participación era más decorativa que otra cosa, es vegetal pero cuando le tocó ser malo contra mí, mostró los colmillos y ya lo verán.

Mientras tanto, yo estaba ahí, peleando solo contra toda una estructura de corrupción para ayudarla.

Por su parte, su familia no me dio las gracias.
Pero más llamativo aún: tampoco le mostraban apoyo real a ella.

Y aun así, en ese momento, yo creía que los engaños ya habían terminado y ya lo verán.

Así que en la siguiente parte voy a resumir un período de varios meses —casi un año— donde los protagonistas ya no son solo ella… sino también su familia especialmente.

Y ahí, la historia empieza a tomar otro color.

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